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Las cuatro escuelas helenísticas

Hola, ¿te gustaría saber más sobre las cuatro escuelas helenísticas que marcaron la filosofía antigua? Pues sigue leyendo, porque en este post te voy a contar en qué consistían el epicureísmo, el estoicismo, el escepticismo y el cinismo, y quiénes fueron sus principales representantes.

Epicureísmo

El epicureísmo fue fundado por Epicuro de Samos (341-270 a.C.), un filósofo que buscaba la felicidad mediante el placer y la ausencia de dolor. Para él, el placer era el bien supremo y el criterio de la moral. Pero no se trataba de un placer vulgar o desenfrenado, sino de un placer racional y moderado, que evitara los excesos y las pasiones que perturban el ánimo.

El epicureísmo también defendía la libertad, la amistad y la autarquía (autosuficiencia). Además, tenía una visión materialista y atomista del mundo, negando la existencia de los dioses o su intervención en los asuntos humanos.

Algunos de los discípulos más famosos de Epicuro fueron Metrodoro de Lámpsaco, Hermarco de Mitilene y Lucrecio, autor del poema De rerum natura.

¿Qué es el epicureísmo y cuáles son sus características principales? El epicureísmo es una escuela filosófica fundada por Epicuro de Samos en el siglo IV a.C. que se basa en la búsqueda de la felicidad mediante el placer y la ausencia de dolor.

El epicureísmo se opone al estoicismo, que defiende la virtud y el deber como el bien supremo. El epicureísmo propone una ética hedonista, que valora el placer como el fin último de la vida, pero no cualquier tipo de placer, sino el que se obtiene de la moderación, la prudencia y la sabiduría.

Esta filosofía también tiene una dimensión física y metafísica, que explica el origen y la naturaleza del universo a partir de la teoría atomista de Demócrito.

Según esta teoría, todo está compuesto por átomos indivisibles e invisibles que se mueven en el vacío y se combinan de diferentes formas para formar los cuerpos. También niega la intervención divina en los asuntos humanos, así como la inmortalidad del alma o la vida después de la muerte.

El epicureísmo es una filosofía materialista, naturalista y racionalista, que busca liberar al ser humano del miedo, la superstición y la ignorancia.

Algunas de las características más importantes del epicureísmo son:

El placer es el principio y el fin de la vida feliz. El placer se entiende como la ausencia de dolor físico y mental (aponía y ataraxia). El placer no es un estado pasivo, sino una actividad consciente y racional que implica elegir los placeres más duraderos y menos perjudiciales.

La felicidad depende de nosotros mismos y no de las circunstancias externas. El epicureísmo enseña a ser autosuficiente, a cultivar la amistad, a evitar la política y los conflictos sociales, a disfrutar de los placeres sencillos y naturales, a no temer a la muerte ni a los dioses.

La naturaleza es el único modelo y guía para la vida humana. El epicureísmo se basa en el conocimiento empírico y racional de las leyes naturales, que se descubren mediante la observación, la experiencia y el razonamiento. El epicureísmo rechaza cualquier forma de dogmatismo, misticismo o revelación sobrenatural.

El hombre es parte del universo y está sometido a sus leyes. El epicureísmo afirma que todo está compuesto por átomos que se mueven en el vacío siguiendo un orden causal determinista. Sin embargo, también admite la existencia del libre albedrío, basado en el azar o el clinamen, que es el desvío imprevisible de algunos átomos.

La ética es una ciencia práctica que busca el bienestar del individuo y de la sociedad. El epicureísmo propone una moral basada en el contrato social, que establece las normas mínimas para una convivencia pacífica y justa. Además, respeta los derechos naturales de cada persona, pero también promueve el altruismo, la generosidad y la solidaridad.

El epicureísmo es una filosofía que ha influido en muchos pensadores posteriores, como Lucrecio, Montaigne, Spinoza, Hume o Marx. También ha inspirado movimientos culturales como el humanismo renacentista, el iluminismo o el utilitarismo.

Estoicismo

El estoicismo fue fundado por Zenón de Citio (336-264 a.C.), un filósofo que enseñaba en el Pórtico Pintado (stoa poikile) de Atenas, de donde proviene el nombre de la escuela.

Esta escuela helenística proponía una vida conforme a la razón y a la naturaleza, siguiendo la ley universal o logos que rige el cosmos.

Para ello, el sabio debía cultivar las virtudes (sabiduría, justicia, fortaleza y templanza) y ser indiferente a las cosas externas, que no dependen de él. Así, podía alcanzar la apatía (imperturbabilidad) y la ataraxia (tranquilidad).

El estoicismo también defendía el cosmopolitismo, es decir, la idea de que todos los seres humanos son ciudadanos del mundo y hermanos entre sí. Algunos de los representantes más destacados del estoicismo fueron Cleantes, Crisipo, Séneca, Epicteto y Marco Aurelio.

¿Qué es el estoicismo y cuáles son sus características principales?

 El estoicismo es una escuela filosófica que surgió en la antigua Grecia y que se basa en la idea de que la felicidad y la virtud dependen de nuestra capacidad de vivir de acuerdo con la naturaleza y la razón, sin dejarnos perturbar por las pasiones, los deseos o las circunstancias externas.

Esta filosofía estoica nos propone una forma de vida práctica y racional, que busca el equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu, y que nos enseña a afrontar los problemas y los retos con serenidad, fortaleza y sabiduría.

Algunas de las características más importantes del estoicismo son:

– El control de las emociones. Los estoicos consideran que las emociones son reacciones irracionales que nos alejan de la verdad y nos hacen sufrir innecesariamente. Por eso, nos invitan a cultivar la apatía, es decir, la ausencia de pasiones, y a moderar nuestros sentimientos, tanto los negativos como los positivos.

El estoico no se deja llevar por el miedo, la ira, la tristeza, el placer o el amor, sino que los observa con distancia y los somete al juicio de la razón.

– La aceptación del destino. Los estoicos creen que todo lo que ocurre en el universo está determinado por una ley natural y divina, a la que llaman logos. El logos es la razón ordenadora y armonizadora de todas las cosas, que actúa con sabiduría y justicia.

El estoico no se rebela ni se lamenta ante lo que le sucede, sino que lo acepta con resignación y conformidad, sabiendo que forma parte de un plan superior y que contribuye al bien común. El estoico se adapta a las circunstancias y aprovecha las oportunidades que le ofrece el destino para ejercer su virtud.

– La búsqueda de la virtud. Los estoicos sostienen que la virtud es el único bien verdadero y el único fin digno de ser perseguido por el ser humano. La virtud consiste en vivir conforme a la naturaleza y a la razón, siguiendo los principios morales universales que rigen el comportamiento humano.

La virtud se divide en cuatro partes: la sabiduría, la justicia, el valor y la templanza. El estoico se esfuerza por desarrollar estas cualidades en todos los aspectos de su vida, tanto personal como social, y por actuar siempre con honradez, generosidad, coraje y moderación.

– La autosuficiencia. Los estoicos afirman que el ser humano tiene todo lo que necesita para ser feliz dentro de sí mismo, y que no depende de nada externo para alcanzar la felicidad. Los bienes materiales, la salud, el poder, la fama o el reconocimiento son cosas indiferentes, que ni suman ni restan valor a nuestra vida.

El estoico no se apega ni se aferra a nada externo, sino que se contenta con lo que tiene y se desapega de lo que pierde. El estoico es libre e independiente, y no necesita de nadie ni de nada para ser feliz.

Escepticismo

El escepticismo fue fundado por Pirrón de Elis (360-270 a.C.), un filósofo que acompañó a Alejandro Magno en sus campañas militares y que se inspiró en las doctrinas orientales.

El escepticismo sostenía que no se puede alcanzar el conocimiento cierto de nada, ya que todo es relativo y depende del punto de vista de cada uno. Por lo tanto, el sabio debía suspender el juicio (epoché) sobre todo y no afirmar ni negar nada. Así, podía liberarse de las opiniones dogmáticas y de los conflictos que generan.

Esta escuela filosófica también buscaba la ataraxia como fin último de la vida. Algunos de los escépticos más importantes fueron Timón de Fliunte, Enesidemo, Sexto Empírico y Montaigne.

¿Qué es el escepticismo y cuáles son sus características?

El escepticismo es una actitud filosófica que consiste en dudar de todo aquello que no se puede demostrar con evidencias. El escéptico no acepta nada como verdadero sin antes someterlo a un análisis crítico y racional. Busca la verdad, pero sabe que no la puede alcanzar con certeza absoluta.

El escepticismo tiene varias características que lo definen:

– Es una actitud abierta y curiosa, que no se conforma con las respuestas fáciles o dogmáticas.

– Es una actitud humilde y honesta, que reconoce los límites del conocimiento humano y admite la posibilidad de equivocarse.

– Es una actitud responsable y prudente, que evita las afirmaciones categóricas y las generalizaciones apresuradas.

– Es una actitud tolerante y respetuosa, que acepta la diversidad de opiniones y no impone sus creencias a los demás.

– Es una actitud lúcida y valiente, que se enfrenta a la realidad tal como es y no se deja engañar por las ilusiones o los prejuicios.

El escepticismo tiene muchos beneficios para el desarrollo personal y social

Algunos de ellos son:

– Favorece el pensamiento crítico y la capacidad de razonar con lógica y rigor.

– Estimula la creatividad y la innovación, al cuestionar lo establecido y buscar nuevas soluciones.

– Fomenta el aprendizaje continuo y la actualización de los conocimientos, al estar siempre dispuesto a revisar y mejorar lo que se sabe.

– Promueve el diálogo y el debate, al reconocer el valor de las diferentes perspectivas y argumentos.

– Protege contra el engaño y la manipulación, al detectar las falacias y las mentiras que se usan para persuadir o influir.

Sin embargo, el escepticismo también tiene algunos riesgos que hay que evitar. Algunos de ellos son:

Puede caer en el cinismo y la desconfianza, al negar toda posibilidad de verdad o bondad en el mundo.

– Puede generar parálisis e indecisión, al no poder tomar una posición clara o comprometida ante los problemas o dilemas.

– Puede provocar aislamiento y soledad, al rechazar toda forma de autoridad o consenso social.

Puede conducir al relativismo y al nihilismo, al considerar que todo es igualmente válido o insignificante.

Puede impedir la acción y el cambio, al desmotivar o desalentar la participación o la movilización.

Como ves, el escepticismo es una actitud compleja y ambivalente, que tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Lo importante es saber usarlo con equilibrio y sentido común, sin caer en los extremos. El escepticismo puede ser un gran aliado para mejorar nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos, siempre que lo acompañemos de una actitud positiva y constructiva.

Cinismo

La siguiente escuela filosófica de la que hablaremos es muy particular: el cinismo. El cinismo fue un movimiento que surgió en la Antigua Grecia, fundado por Antístenes.

Antístenes (445-365 a.C.)fue discípulo de Sócrates y rechazaba los valores convencionales de la sociedad, por lo que se dedicaba a vivir según la naturaleza. El cinismo defendía una vida austera, sin posesiones ni lujos, y una actitud crítica y provocadora hacia las costumbres e instituciones establecidas. El cínico aspiraba a ser autosuficiente, libre e independiente de todo lo superfluo. También practicaba la parrhesía, es decir, la franqueza y la sinceridad absolutas, sin temor a las consecuencias. El cínico más famoso fue Diógenes de Sinope, que vivía en un tonel y se burlaba de los poderosos. Otros cínicos destacados fueron Crates de Tebas, Hiparquía y Menipo.

Te cuento algunas de las características más importantes del cinismo:

– Los cínicos no seguían las convenciones sociales. Les parecían hipócritas y corruptas, y preferían vivir según su propia naturaleza. Por ejemplo, Diógenes vivía en un barril y hacía sus necesidades en público.

– Los cínicos practicaban la autarquía, es decir, la autosuficiencia. No necesitaban nada más que lo esencial para vivir, y se contentaban con lo que tenían. Así, se liberaban de las ataduras de los deseos y las pasiones.

– Los cínicos eran indiferentes a la política y a las autoridades. No les importaba el poder ni el prestigio, y se burlaban de los gobernantes y los filósofos de su época. Se dice que Diógenes le dijo a Alejandro Magno que se apartara de su sol cuando este le ofreció un favor.

– Los cínicos se enfocaban en la filosofía práctica, no en la teórica. No escribían libros ni daban discursos, sino que mostraban su filosofía con su vida y sus acciones. Eran provocadores y desafiantes, y trataban de despertar la conciencia de los demás.

El cinismo fue una escuela filosófica muy original e influyente, que inspiró a otros movimientos como el estoicismo. Si quieres saber más sobre el cinismo, te recomiendo que leas estos artículos:

– Cinismo | Definición, características y principales filósofos: https://filosofiadoinicio.com/es/el-cinismo/

– Definición de cinismo. Características, historia, ideas principales y máximos exponentes: https://definicion.com/cinismo/

– Características más importantes de la escuela cínica: https://skoool.es/caracteristicas-mas-importantes-de-la-escuela-cinica/

Espero que te haya gustado este repaso por las cuatro escuelas helenísticas y que te haya servido para conocer mejor sus ideas y sus personajes. Si quieres saber más sobre estos temas, te recomiendo que consultes las siguientes fuentes:

– Escuelas helenísticas. Estoicismo, epicureísmo y escepticismo. Filosofia.net. https://www.filosofia.net/materiales/sofiafilia/hf/soff_u4_1.html

Gracias por leerme y hasta la próxima. ¡Hasta luego!